Suspensión de las PASO: de la Fiesta Democrática al hastío político
La suspensión de las PASO fue, para muchos, una pérdida de derechos electorales. Para otros, fue el gran alivio de no tener que ir dos veces a votar.
El Senado suspendió las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para las elecciones de medio término que deben realizarse éste año. Para muchos, una pérdida de derechos electorales adquiridos por la ciudadanía. Para otros, el gran alivio de no tener que ir dos veces a votar.
¿En qué momento pasamos de celebrar cada jornada electoral como una fiesta, de tomarnos fotos con el voto en la rendija de la urna, de entrar con nuestro hijo al cuarto oscuro para explicarle el sistema, de creer de verdad que “Con la democracia se come, se cura y se educa”, al agobio con que últimamente concurrimos a las urnas, al peso de la obligación de “tener” que ir a votar una vez más ? Ese relato de “cansancio popular ”se repite entre quienes justifican la eliminación de las PASO. Hay otros argumentos por supuesto, pero hay que admitirlo: Ese cansancio, existe.
Aquellas postales ochentosas contrastan fuertemente con la coyuntura actual. ¿Cuándo dejamos de creer en la política como herramienta de crecimiento social para pasar a repudiar todo sistema político por prebendario y corrupto? ¿Hay que culpar a alguien de esa metamorfosis entre la esperanza postdictadura y el pesimismo apolítico actual ? Del espíritu democrático en alza al descrédito total. Y, como ciertamente, no hay otro sistema mejor, habrá que resignarse a una democracia manchada. O no?
El debate es global: La Democracia, ¿esta dando respuestas?. O, en todo caso, a quiénes está dando respuestas la “democracia”. Y a quiénes no.
La etimología a veces aclara las cosas: Democracia significa “Gobierno del Pueblo”, El Pueblo gobernando a través de sus representantes. Si alguien conoce algún país donde eso todavía esté vigente, que avise. Se perdió el interés. Muchos dirigentes y muchos funcionarios decepcionaron.
Es esa “representatividad” la que se ha venido deteriorando también. Lo cierto es que el entusiasmo popular de elegir candidatos para democratizar las internas partidarias, se terminó. ¿Vuelve el dedo del presidente del partido? ¿Renace un neocaudillismo digital ? Sea como sea, la suspensión de las PASO obliga a negociar lista única porque ya no habrá plata para financiar una interna. Y menos, abierta.
Lo que se viene es el episodio local de la reforma electoral. ¿Otra vez a medida de los intereses de algún sector? O de verdad, nuestros representantes debatirán y acordarán la mejor herramienta para ir recuperando la credibilidad perdida ?